Consejos para organizar una buena fogata

13 06 2007


Por Pablo Ale, Agosto de 2006

Importante:

El siguiente texto se refiere sólo a los contenidos de un programa de fogata, no a su construcción física y demás consejos y precauciones que se deben tomar al encender fuego.

La fogata no es una actividad menor en un campamento de Conquistadores. Muchos niños y jóvenes ansían ese momento para participar y recrearse sanamente. Por eso, el programa de la fogata debe estar bien preparado y planificado. Nada debe dejarse a la improvisación o a la suerte. Así como se preparan con esmero los juegos del sábado por la tarde o las actividades espirituales, se deben preparar con sumo cuidado las actividades de las fogatas. No deben quedar tiempos muertos ni ratos de ocio.

No pensemos: “Ah… es la fogata, hagamos cualquier cosa.” Este pensamiento no sólo es mediocre, sino también peligroso. Muchas veces no le damos a la fogata la importancia que merece. Es por eso también que muchos niños y jóvenes se desalientan y “aburren” en las

fogatas. Y más allá que el programa del todo el campamento hay sido un éxito, ellos recordarán el fracaso de la fogata y tal vez no quieren volver a asistir a un campamento.

Antes de los consejos propiamente dicho recordemos que en las fogatas se forman lazos de amistad y compañerismo, como casi en ningún otro momento del campamento.

Ahora, algunas recomendaciones para una fogata de éxito.

1. Que la fogata sea un acontecimiento inolvidable: debemos poner nuestras mayores energías y nuestro máximo nivel de creatividad para pensar actividades nuevas y útiles para

una fogata. Recordemos que eso debe quedar en la memoria de los niños. Si alguien viene dos meses después del campamento y nos recuerda ese número de humor o esas canciones porque la fogata ha sido productiva. Las fogatas de éxito son las que perduran en el recuerdo a través de los años. Si se continúa hablando de ellas, no es por azar. Es porque han sido planeadas y preparadas de manera laboriosa.

2. Que la fogata sea un acontecimiento inolvidable que incluya todos los sentidos:

recordemos que contamos con la noche y la naturaleza. La luz del fuego, la música de los cantos y los sonidos naturales deben ser exaltados. Cuanto más sentidos usen los niños en la fogata, mejor. Por lo general no contamos en las fogatas con elementos de amplificación. Por eso todos deben hacer mucho silencio y apreciar el programa. La buena organización de la fogata y los buenos números presentados harán que el silencio se mantenga. Si lo que se ofrece es algo bueno e interesante los niños harán silencio. Por el contrario, si hay baches, notan que esta improvisado o los números de humor son aburridos y repetidos, comenzará un natural bullicio. Es bueno también usar trajes o disfraces (de payasos, por ejemplo), así como también gorros de colores, sombreros graciosos o zapatos grandes.

3. Que la fogata sea un acontecimiento inolvidable que incluya todos los sentidos y que este bien organizada: ya comentamos algo de esto en la introducción. Así como se planifica la Escuela Sabática o las actividades del sábado a al tarde, la fogata debe estar planificada. Esto incluye: quienes armarán la fogata física, quien o quienes mantendrán el fuego, quien o quienes la dirigirán, que los números humorísticos estén debidamente chequeados y practicados, que las canciones estén debidamente practicadas, y que todo el programa este acorde a las necesidades y edades de los acampantes.

4. Que la fogata sea un acontecimiento inolvidable que incluya todos los sentidos, que este bien organizada y que no caiga en vulgaridades ni mundanalidades: Todos los días el enemigo tiene a su disposición las mentes de nuestros niños cuando éstos se exponen ante el televisor. Allí se exhiben chistes de dudoso contenido moral, con alusiones al sexo, la homosexualidad y demás. Nuestras fogatas deben ser diferentes. No imitemos esas cosas. Es posible hacer un humor sano y puro. Y es posible (por supuesto) que con es humor los niños se rían. Ellos notarán la diferencia. Claro que para construir ese humor hay que trabajar.

Quienes hacen la fogata deben investigar, recolectar, leer e inventar muchos números humorísticos. No es fácil. Cuesta trabajo. Pero vale la pena. En este orden de cosas también

se deben evitar los chistes inmorales, que incluyan malas palabras o burlas hacia los defectos de la gente. También (y en relación con el punto 2) deben evitarse los disfraces de mal gusto y la inversión de los géneros al vestirse (un varón disfrazado de mujer o viceversa).

5. Que la fogata sea un acontecimiento inolvidable que incluya todos los sentidos, que este bien organizada, que no caiga en vulgaridades ni mundanalidades y que sea participativa: El ideal es que todos los niños a través de sus unidades puedan presentar sus partes. Esto no siempre ocurrirá, ya que no todos quieren pasar al frente. Pero todos pueden participar en los cantos y en los juegos. Aquí vemos dos puntos importantes. Los cantos nunca deben estar ausentes en una fogata. Si hay una guitarra y otros instrumentos, mucho mejor. Los cantos también deben tener letras sanas y acordes a la edad de los acampantes, deben incluir movimientos corporales, y deben repetirse varias veces para que puedan ser aprendidos. Se pueden enseñar cantos nuevos, pero antes se deben cantar los conocidos, es decir los “clásicos”; para que todos se “enganchen” a cantar. Por su parte, los juegos deben ayudar a integrar más a todos. El mismo consejos de los cantos es válido par los juegos. Primeros los conocidos, luego los nuevos. Se pueden hacer sorteos para hacer pasar al frente a alguien, preguntas graciosas sobre el campamento, el verdadero o falso y demás. En una fogata los niños debe cantar y tener juegos interactivos.

6. Que la fogata sea un acontecimiento inolvidable que incluya todos los sentidos, que este bien organizada, que no caiga en vulgaridades ni mundanalidades, que sea participativa, y que sea equilibrada: Esto esta relacionado con el punto 3 (organización). Si tenemos tres partes básicas en la fogata, es decir humor, cantos y juegos, estás deben estar distribuidas equilibradamente en el programa. No es bueno poner todos los cantos juntos y después todo el humor. Hay que ir balanceando entre una y otra actividad. Recordemos que las mentes de los niños son inquietas y no prestan atención durante mucho tiempo. Anunciar partes y promocionarlas también ayuda. El elemento sorpresa es fundamental y la creación de una expectativa, son fundamentales.

7. Que la fogata sea un acontecimiento inolvidable que incluya todos los sentidos, que este bien organizada, que no caiga en vulgaridades ni mundanalidades, que sea participativa, que sea equilibrada y que no sea larga: El refrán “lo bueno y breve es dos veces bueno”, es verdad. Es preferible un programa de una hora de fogata bien armado y estructurado, con elementos de mucho nivel; a uno de dos horas y media desorganizado y que vaya “deshilachándose” con el transcurso de la noche. Es preferible que los acampantes se queden con “ganas de más”, antes que se duerman o empiecen a irse a sus carpas (o a otro lado). Hay que “salarlos” y dejarlos con el “gusto”. La fogata debe culminar siempre en su punto más alto. Los niños deben irse saciados, llenos de risas, repletos de nuevos cantos y fundamentalmente con su memoria cargada con el recuerdo de una noche única e irrepetible.

8. Que la fogata sea un acontecimiento inolvidable que incluya todos los sentidos, que este bien organizada, que no caiga en vulgaridades ni mundanalidades, que sea participativa, que sea equilibrada, que no sea larga y que termine con una oración: Si bien la fogata no es el ámbito para el desarrollo espiritual, en el fondo la fogata debe acercar a Dios. No siempre es conveniente terminar con un sermón (depende la hora) pero si con una oración. Los acampantes deben recordar el marco en el que se encuentran. Y por más que estén participando en una actividad humorística, esto también debe (como todo, según 1 Cor. 10:31) ser hecho par la gloria de Dios. Luego de la oración, los niños deben estar lo suficientemente cansados para ir a sus carpas. Muchas veces el cronograma del campamento incluye juegos nocturnos después de la fogata (a veces se realizan antes). En este caso, se da paso a esta actividad.

En definitiva, el momento de las fogatas nos ayudará a re-crearnos y reír sanamente mucho más. Podemos hacer sonreír a un niño. Y si podemos hacer eso lo alegraremos y le llenaremos el alma. ¿Y no es ésta una de las satisfacciones más grande que podemos tener como dirigentes? Por eso, apreciados líderes, deben sonreír siempre. Por más que estén tristes. Por que es mejor una sonrisa triste que la tristeza que no poder sonreír.





Fogatas y Fogones

7 05 2007
FOGONES



FOGATAS

Fogata de encendedor
Fogata de ascenso

Fogata en cruz








Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 35 seguidores